Para nadie es un secreto la situación que se da en el país con relación a la publicidad y a las campañas políticas, que en casi todos los casos resultan ser un complot para engañar a la gente y ganar votos de cualquier forma, para ellos, el fin justifica los medios.
Se acercan las elecciones, y los aspirantes a presidencia, cámara, senado, o cualquier cargo que requiera votación popular, se encargan de prepararse para lo que será la operación que decidirá su futuro como dueño de un cargo público.
Contratan diseñadores gráficos, publicistas, comunicadores y un sinfín de profesionales que se encarguen de formar la imagen de ciudadano perfecto y del candidato por el que todos deben votar. Luego de financiar ilegalmente dichas campañas, se encargan de que su nombre, foto y slogan adornen cada pared de la ciudad, pueblo, país dependiendo de a qué cargo aspiran.
Son miles de millones de pesos los que son invertidos en estas actividades, vallas, pendones, flayers, volantes, gorras y camisetas son algunas de las cosas que compran para regalar a la población a cambio de más publicidad, y de un voto por supuesto.
Existe ahora una nueva estrategia de publicidad a la cual están recurriendo los políticos y es, contratar jóvenes para que se desplacen por todos lados recogiendo firmas y repartiendo volantes, a cambio de un sueldo; éstos que ponen buena cara a cualquier peso que reciban, realizan la labor sin saber siquiera que propuestas están divulgando.
No contentos con distraer a los jóvenes de sus estudios, pintar cualquier pared blanca con sus colores y rostros y llenar de publicidad las calles, se dirigen a los barrios de menos recursos y, aprovechándose de la ignorancia de la mayoría estas personas ofrecen dinero, alimentos, o materiales de construcción a cambio de votos.
Es triste que una persona que pretenda alcanzar un cargo público se valga de situaciones como necesidad, hambre e ignorancia de la población vulnerable para comprar votos, ¿acaso conseguir ese puesto significa pasar por encima de los demás y engañar a la gente con tal de obtener dinero?, ¿ No debería ser el bienestar de las personas el principal objetivo de un político?.
Al parecer esto no es lo importante, lo único que interesa es tener a la mano los recursos públicos para poder tomar tajada de ellos y desviarlos a sus bolsillos, sin tener en cuenta a aquella persona que en su campaña pudo haber votado por él/lla a cambio de una lámina de zinc o 50 mil pesos.
El llamado entonces, es a los protagonistas de estas campañas, a los que ponen la cara a la hora de tomarse la foto para ponerla en la publicidad, que también la pongan a la hora de dar resultados y de luchar por el bienestar del pueblo, que el dinero sea usado en las obras para las que era destinado y no para comprarle un carro al hijo o mandarlo de paseo al exterior.
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