Es cierto que un billete de cien mil pesos para muchos significa un encarte, pero también lo es, que para otros, quienes manejan grandes cantidades de dinero, es mucho más útil y cómodo.
¿Se imaginan esos montones de billetes de cincuenta cuando se quiere alcanzar la suma de cien millones de pesos? Es verdad que hay otros medios para manejar dicha suma, pero en alguna parte del país habrá esa montaña de billetes que deberá ser contada por unos pobres que de cincuenta en cincuenta se pasarían todo un día contando dicha suma.
Si bien esto es cierto, también lo es que para el común de los colombianos, quienes no ganan más de dos salarios mínimos, esto significa un peligro hecho billete, que miedo meter ese papelito en el bolsillo o en la billetera. Si representaba temor al cargar uno de cincuenta mil pesos, uno de cien es el doble de peligro, ¿que tal una brisita y se pierda el billetico?
De manera que cuando voy a un cajero trato de sacar la menor cantidad posible de dinero para no cargar con una suma muy alta para evitar perdidas tan grandes por si me roban. Con esos billetes circulando, una persona que va a cobrar su salario y se los dan le darán un problema convertido en plata.
Por otra parte, si intentar cambiar un billete de veinte es un problema y casi nadie hace el favor, sea por no tener sencillo o por miedo de recibir uno falso, ¿cómo será cambiar uno de cien?, Si no tengo menudo, ¿será posible comprar una botella de agua si en mi billetera solo tengo uno de estos?
Si es claro que los billetes de mayor circulación son los de menor valor, ¿por qué la idea de poner tanta plata en un solo billete?. Esto se prestaría para problemas, teniendo en cuenta que, si falsificaban una moneda de mil pesos, falsificar un billete de cien mil, para los malvados, será un negociaso, que podría traer muchas perdidas para el país, solo por desarrollar una idea que, si no se hace no va a exponer más al país a esas grandes falsificaciones y si se hace no traerá muchos beneficios.
Estas son solo unas líneas para reflexionar, y pensar que en un país como el nuestro, en el que la mayoría de habitantes son de clase media baja, un billete de tan alto valor no es tan buena idea, no se puede pensar solo en los que manejan grandes cantidades de dinero.
Seguro para las entidades bancarias y para los grandes empresarios, este nuevo invento les facilitará el trabajo y la vida, pero esa es solo una pequeña parte de colombianos. Y los que están en las calles, expuesto al peligro de que le roben el papelito, que son la mayoría, andarán preocupados por sentirse casi obligados a portar tanto valor en un solo pedazo de papel.
martes, 23 de marzo de 2010
lunes, 15 de marzo de 2010
El sistema político colombiano no evoluciona
Seguro que antes, cuando apenas se empezaba a poner en práctica el derecho al voto, apenas cuando la ciudad se acostumbraba a hacerlo, y cuando las inmensas filas para sufragar se convertían en la más larga espera para que la gente comenzara a entender de qué se trababa, era un poco más compleja esta actividad.
Luego, cuando ya el país se había acostumbrado al hecho que había que elegir gobernantes cada cuatro años, senado y cámara de representantes, es de suponerse que el trabajo no sea tan arduo como al principio, cuando la gente no sabía a qué se enfrentaba. Esto supone un desarrollo en cuanto a la mentalidad de la sociedad, tanto de los que eligen, como de los candidatos, pero lamentablemente en Colombia parece no ser así.
Es muy común observar cada cuatro años como el país en época de elecciones se encuentra forrado no solo de publicidad política, sino de sobornos, votos comprados, negociaciones oscuras etcétera, que evidencian un retroceso en el sistema democrático colombiano.
Era Domingo y escrutadas 675 mesas de las 76.943 instaladas para Senado, el partido Conservador había conseguido 6.305 votos (23,96 por ciento), seguido del partido de 'La U' con 5,740 (21,81 por ciento) y el partido Liberal con 4.071 (15,47 por ciento). Estos son resultados que le iban dando una idea a los colombianos de la situación, hasta ese momento, sin embargo, no eran los resultados definitivos, no se había acabado el día y “en Medellín se dio la captura de una persona por fraude al sufragante y en Bogotá en nueve puntos se incautó material de propaganda política.
Por otra parte, las autoridades desactivaron nueve artefactos explosivos, capturaron a cuatro personas que al parecer pretendían cometer actos terroristas y fue hallada una caleta del Eln. El hecho más relevante ocurrió en el departamento del Cauca, donde tras combates entre la Fuerza Pública y guerrilleros de la Columna Móvil Jacobo Arenas de las Farc perdió la vida un suboficial del Ejército y resultaron heridos cinco soldados y tres policías. En Sipí, Chocó, fueron hurtados 235 tarjetones que fueron reemplazados y trasladados a los sitios de votación”.
Aunque el ministro de defensa, Gabriel Silva, señaló que esta ha sido la jornada de votación más tranquila en los últimos 30 años, es claro que aun existe gente que no entiende el verdadero significado de un día como este, en el que se supone que se elegirá un nuevo Congreso de la República, que durante cuatro años sea capaz de velar por los intereses de los colombianos y que se haya ganado la curul por democracia verdadera, no por votos comprados, urnas quemadas, tarjetones marcados antes de ser entregados a los votantes, que es lo que se puede ver desde siempre el día de votaciones.
Lo anterior supone un estancamiento del sistema democrático colombiano. Es evidente que con cada jornada que se vive cada cuatro años lo que sucede en el país es una repetición de lo que se vivió las veces anteriores, solo que se hacen delitos con mayor tecnología, por así decirlo, los bandidos están cada vez más acostumbrados a hacer de las suyas y por ende se les hace cada vez más fácil burlarse de la ley.
Es cierto que la fuerza pública colombiana cada día brega a acabar con la corrupción, pero en nuestro país es claro que estos intentos, por lo general, son fallidos cuando de política se trata. No solo los que se ven beneficiados por los que obtienen la curul, sino los mismos políticos, cada vez tienen más formas de violar la democracia y de ganar sin importar los medios, aprovechándose de la población que en ciertos casos ignora de lo que está siendo víctima cuando acepta vender su voto, cuando creen en la publicidad política engañosa y en una persona que piensa más en sus intereses que en los del pueblo.
Según El Tiempo.com, un estudio realizado para comparar el comportamiento terrorista en las jornadas electorales del 2006 y 2010, evidencia una evolución del 88 %. Mientras que en el 2006 se presentaron 51 acciones guerrilleras, que afectaron a 34 municipios y 14 departamentos el día de las elecciones, este año solo se dieron 6 que afectaron a 6 municipios y 4 departamentos, lo que supone un mayor control por parte de la fuerza pública colombiana, sin embargo la mentalidad sigue siendo la misma.
Piedad Córdoba denunció amenazas contra sus seguidores para que voten por otro candidato, hubo gente que todavía no se pone de acuerdo con el reloj y llegaron tarde a sufragar, hubo fallas presentadas en comicios y ha sido necesaria la petición, por parte de algunos políticos, de que haya mayor claridad en los escrutinios. Estas son algunas de las razones por las que pienso que, si una jornada electoral aportara a mejorar el sistema político en Colombia, estos hechos no se deberían presentar en el país, por ende, no sería capaz de decir que estamos involucionando, pero sí que estamos estancados en un sistema político cuyo motor es la corrupción.
Es evidente que no solo la corrupción es el problema en las elecciones, sino la logística utilizada para llevar a cabo dicha actividad. El diseño del tarjetón fue la principal causa de disgusto de los votantes, mientras que el del 2002 contenía miles de fotos, el de este año solo contenía números y logos que a pesar de ser idénticos a los de cada partido, fue muy difícil para la mayoría de la población, entender y votar acertadamente por el candidato que deseaban, y en las noticias de ayer muchas personas se quejaron de dicho asunto y aseguraron haber marcado en el tarjetón el número o partido equivocado.
Todo lo anterior apunta a que vivimos en un país estancado en cuanto a política se trata, donde el pan de cada día es políticos corruptos, cambio de un voto por una lámina de zinc y dos Domingos cada cuatro años en los que el país se revoluciona para elegir a los próximos políticos corruptos.
Luego, cuando ya el país se había acostumbrado al hecho que había que elegir gobernantes cada cuatro años, senado y cámara de representantes, es de suponerse que el trabajo no sea tan arduo como al principio, cuando la gente no sabía a qué se enfrentaba. Esto supone un desarrollo en cuanto a la mentalidad de la sociedad, tanto de los que eligen, como de los candidatos, pero lamentablemente en Colombia parece no ser así.
Es muy común observar cada cuatro años como el país en época de elecciones se encuentra forrado no solo de publicidad política, sino de sobornos, votos comprados, negociaciones oscuras etcétera, que evidencian un retroceso en el sistema democrático colombiano.
Era Domingo y escrutadas 675 mesas de las 76.943 instaladas para Senado, el partido Conservador había conseguido 6.305 votos (23,96 por ciento), seguido del partido de 'La U' con 5,740 (21,81 por ciento) y el partido Liberal con 4.071 (15,47 por ciento). Estos son resultados que le iban dando una idea a los colombianos de la situación, hasta ese momento, sin embargo, no eran los resultados definitivos, no se había acabado el día y “en Medellín se dio la captura de una persona por fraude al sufragante y en Bogotá en nueve puntos se incautó material de propaganda política.
Por otra parte, las autoridades desactivaron nueve artefactos explosivos, capturaron a cuatro personas que al parecer pretendían cometer actos terroristas y fue hallada una caleta del Eln. El hecho más relevante ocurrió en el departamento del Cauca, donde tras combates entre la Fuerza Pública y guerrilleros de la Columna Móvil Jacobo Arenas de las Farc perdió la vida un suboficial del Ejército y resultaron heridos cinco soldados y tres policías. En Sipí, Chocó, fueron hurtados 235 tarjetones que fueron reemplazados y trasladados a los sitios de votación”.
Aunque el ministro de defensa, Gabriel Silva, señaló que esta ha sido la jornada de votación más tranquila en los últimos 30 años, es claro que aun existe gente que no entiende el verdadero significado de un día como este, en el que se supone que se elegirá un nuevo Congreso de la República, que durante cuatro años sea capaz de velar por los intereses de los colombianos y que se haya ganado la curul por democracia verdadera, no por votos comprados, urnas quemadas, tarjetones marcados antes de ser entregados a los votantes, que es lo que se puede ver desde siempre el día de votaciones.
Lo anterior supone un estancamiento del sistema democrático colombiano. Es evidente que con cada jornada que se vive cada cuatro años lo que sucede en el país es una repetición de lo que se vivió las veces anteriores, solo que se hacen delitos con mayor tecnología, por así decirlo, los bandidos están cada vez más acostumbrados a hacer de las suyas y por ende se les hace cada vez más fácil burlarse de la ley.
Es cierto que la fuerza pública colombiana cada día brega a acabar con la corrupción, pero en nuestro país es claro que estos intentos, por lo general, son fallidos cuando de política se trata. No solo los que se ven beneficiados por los que obtienen la curul, sino los mismos políticos, cada vez tienen más formas de violar la democracia y de ganar sin importar los medios, aprovechándose de la población que en ciertos casos ignora de lo que está siendo víctima cuando acepta vender su voto, cuando creen en la publicidad política engañosa y en una persona que piensa más en sus intereses que en los del pueblo.
Según El Tiempo.com, un estudio realizado para comparar el comportamiento terrorista en las jornadas electorales del 2006 y 2010, evidencia una evolución del 88 %. Mientras que en el 2006 se presentaron 51 acciones guerrilleras, que afectaron a 34 municipios y 14 departamentos el día de las elecciones, este año solo se dieron 6 que afectaron a 6 municipios y 4 departamentos, lo que supone un mayor control por parte de la fuerza pública colombiana, sin embargo la mentalidad sigue siendo la misma.
Piedad Córdoba denunció amenazas contra sus seguidores para que voten por otro candidato, hubo gente que todavía no se pone de acuerdo con el reloj y llegaron tarde a sufragar, hubo fallas presentadas en comicios y ha sido necesaria la petición, por parte de algunos políticos, de que haya mayor claridad en los escrutinios. Estas son algunas de las razones por las que pienso que, si una jornada electoral aportara a mejorar el sistema político en Colombia, estos hechos no se deberían presentar en el país, por ende, no sería capaz de decir que estamos involucionando, pero sí que estamos estancados en un sistema político cuyo motor es la corrupción.
Es evidente que no solo la corrupción es el problema en las elecciones, sino la logística utilizada para llevar a cabo dicha actividad. El diseño del tarjetón fue la principal causa de disgusto de los votantes, mientras que el del 2002 contenía miles de fotos, el de este año solo contenía números y logos que a pesar de ser idénticos a los de cada partido, fue muy difícil para la mayoría de la población, entender y votar acertadamente por el candidato que deseaban, y en las noticias de ayer muchas personas se quejaron de dicho asunto y aseguraron haber marcado en el tarjetón el número o partido equivocado.
Todo lo anterior apunta a que vivimos en un país estancado en cuanto a política se trata, donde el pan de cada día es políticos corruptos, cambio de un voto por una lámina de zinc y dos Domingos cada cuatro años en los que el país se revoluciona para elegir a los próximos políticos corruptos.
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El sistema político colombiano no evoluciona
miércoles, 3 de marzo de 2010
De transportar a chantajear
Plazo para que las gasolineras cumplan con las exigencias, no habrá pico y placa el resto de la semana, no habrá clases en los colegios distritales, el alcalde de Soacha ofrece 1000 buses para contrarrestar el paro en Bogotá, las consultas en salud bajaron un 30 % durante los 3 días de paro, la prolongación del paro está afectando los derechos de los ciudadanos, disturbios, filas eternas y transporte por 2000 pesos en camiones son solo algunas de las consecuencias del paro de transporte en Bogotá.
El Sistema Integrado de Transporte Público en Bogotá funcionará a manera de Transmilenio por toda la ciudad, integrado los buses a un sistema organizado que cubra rutas importantes a un precio mejor que el que cobraban los buses hasta ahora y con un mejor y cómodo servicio.
Este nuevo sistema de transporte en Bogotá parece tener más enemigos que amigos. A punta de chantajes, el gremio de transportadores que no está de acuerdo con la medida creada por el alcalde de la ciudad Samuel Moreno, están luchando por no dejar implantar la nueva modalidad en materia de movilidad.
"Hay sectores del transporte público que no se resignan al cambio, que quieren proteger intereses particulares, que quieren seguir lucrándose de un negocio que no tiene en cuenta los intereses de la ciudadanía". Samuel Moreno. Esta es una de las razones por las cuales no es posible hacer caso a las peticiones que de manera violenta hacen los transportadores, porque se están oponiendo a un cambio que, según Moreno, traerá beneficios a los usuarios y a la ciudad en general, aportando orden social, beneficios económicos, entre otros.
El caso es que el SITP es un sistema que busca igualar, o al menos lograr que el transporte sea parecido a la modalidad que maneja Transmilenio. Teniendo en cuenta que este sistema lleva años en Bogotá funcionando correctamente, es casi seguro que dicha reforma será una buena idea del señor alcalde. Sobre todo teniendo en cuenta que el sistema de transporte de buses está muy mal organizado, el servicio la mayor parte del tiempo es incomodo, cobran tarifas injustas que además son aumentadas cada vez que les plazca, etcétera.
Es muy común ver como una persona dura horas esperando que pase un bus y cuando pasa, es posible que pare o que no lo haga. Es necesario entonces crear estas reformas, para así lograr un verdadero desarrollo en el transporte de la ciudad. Sin embargo es lamentable tener que llegar a medidas que atenten contra el salario de un trabajador, como lo es un conductor de bus, pero si así es la única forma de mejorar la movilidad en Bogotá, ninguna huelga será impedimento para ello.
Prestar atención a estos disturbios y obedecer a lo que se pide de esta forma es promover el caos en la ciudad e incentivar a los gremios a implementar la utilización de métodos caóticos a la hora de velar por sus derechos o reclamar sobre algo con lo que no se esté de acuerdo, es por esto que el decreto seguirá su curso y no será revocado.
Lo anterior es claro porque ésta es una medida estudiada con bases sólidas, que de hecho tiene testimonios de buen funcionamiento como lo es el sistema Transmilenio, que una huelga o un paro no la va a cuestionar, sobre todo teniendo en cuenta que la ciudadanía es consciente de que todo esto se piensa hacer para lograr un beneficio de la ciudad en general, aunque de alguna manera los transportadores o dueños de buses salgan perjudicados al serles disminuidos sus ingresos.
El Sistema Integrado de Transporte Público en Bogotá funcionará a manera de Transmilenio por toda la ciudad, integrado los buses a un sistema organizado que cubra rutas importantes a un precio mejor que el que cobraban los buses hasta ahora y con un mejor y cómodo servicio.
Este nuevo sistema de transporte en Bogotá parece tener más enemigos que amigos. A punta de chantajes, el gremio de transportadores que no está de acuerdo con la medida creada por el alcalde de la ciudad Samuel Moreno, están luchando por no dejar implantar la nueva modalidad en materia de movilidad.
"Hay sectores del transporte público que no se resignan al cambio, que quieren proteger intereses particulares, que quieren seguir lucrándose de un negocio que no tiene en cuenta los intereses de la ciudadanía". Samuel Moreno. Esta es una de las razones por las cuales no es posible hacer caso a las peticiones que de manera violenta hacen los transportadores, porque se están oponiendo a un cambio que, según Moreno, traerá beneficios a los usuarios y a la ciudad en general, aportando orden social, beneficios económicos, entre otros.
El caso es que el SITP es un sistema que busca igualar, o al menos lograr que el transporte sea parecido a la modalidad que maneja Transmilenio. Teniendo en cuenta que este sistema lleva años en Bogotá funcionando correctamente, es casi seguro que dicha reforma será una buena idea del señor alcalde. Sobre todo teniendo en cuenta que el sistema de transporte de buses está muy mal organizado, el servicio la mayor parte del tiempo es incomodo, cobran tarifas injustas que además son aumentadas cada vez que les plazca, etcétera.
Es muy común ver como una persona dura horas esperando que pase un bus y cuando pasa, es posible que pare o que no lo haga. Es necesario entonces crear estas reformas, para así lograr un verdadero desarrollo en el transporte de la ciudad. Sin embargo es lamentable tener que llegar a medidas que atenten contra el salario de un trabajador, como lo es un conductor de bus, pero si así es la única forma de mejorar la movilidad en Bogotá, ninguna huelga será impedimento para ello.
Prestar atención a estos disturbios y obedecer a lo que se pide de esta forma es promover el caos en la ciudad e incentivar a los gremios a implementar la utilización de métodos caóticos a la hora de velar por sus derechos o reclamar sobre algo con lo que no se esté de acuerdo, es por esto que el decreto seguirá su curso y no será revocado.
Lo anterior es claro porque ésta es una medida estudiada con bases sólidas, que de hecho tiene testimonios de buen funcionamiento como lo es el sistema Transmilenio, que una huelga o un paro no la va a cuestionar, sobre todo teniendo en cuenta que la ciudadanía es consciente de que todo esto se piensa hacer para lograr un beneficio de la ciudad en general, aunque de alguna manera los transportadores o dueños de buses salgan perjudicados al serles disminuidos sus ingresos.
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