Hablando de ensayistas y de personas que merecen ser recordadas por su tan valiosa labor en el mundo de la escritura, es mi caso hablar de Fernando Savater, quizá uno de los mejores y más interesantes personajes que, a lo largo del tiempo y de su vida, nos ha llenado de maravillosas historias y maneras verdaderamente interesantes de plasmarlas.
Savater es un filósofo, activista y escritor español, nacido en San Sebastián el 21 de Junio de 1947. Ganador del Premio Planeta de novela 2008 con La hermandad de la buena suerte. Junto a esta obra, también se encuentran en la vitrina de sus trabajos más reconocidos, La escuela de Platón (1991), Ética para Amador (1991), Las preguntas de la vida (1999), El jardín de las dudas (1993), La tarea del héroe (1982), Invitación a la ética (1982) y Panfleto contra todo (1978).
Como todo escritor o ensayista, Savater tiene su estilo para escribir, el suyo es bastante interesante teniendo en cuenta su experiencia y la cantidad de conocimientos que posee, en cada uno de sus escritos deja claro su intensión de facilitarle al lector la comprensión de sus textos, para esto, con su estilo sencillo pero interesante, relajado y sin rodeos, hace que leer cualquier obra suya sea una deliciosa labor.
A diferencia de otros escritores, Savater no intenta demostrar sus conocimientos usando un lenguaje complicado, sino por el contrario, de forma espontánea y nada complicada, hace alarde de su intención, que es no complicarles la lectura a las personas. Y de hecho esta es una buena técnica, no hay nada más aburrido y desgastador de leer un texto complicado, con un sinfín de palabras poco usuales, que si bien sirven para enriquecer el vocabulario, no en todos los textos quedan bien.
Esto es algo que vale la pena reconocerle a Savater como una de sus mejores técnicas de seducción en cuanto a sus textos. Todos los que pensemos leer una de sus obras, contamos con el hecho de encontrarnos con un texto rico de leer y que en lugar de analizar cada palabra por ser extraña, podemos dedicarnos a disfrutar de la verdadera esencia del escrito.
Savater, con un lenguaje ameno y sencillo en la mayoría de sus escritos, expone por lo general, en la mayoría de sus escritos, su pensamiento acerca de lo que es el hombre y como se crea a través de sus acciones, así mismo, afirma que la ética puede explicar la esencia del este y su continuo movimiento en la vida, pasando por situaciones que hacen que todo el tiempo se esté complementando su ser, maneja una línea liberal y poco convencional, por ende trata de explicar los comportamientos del hombre por fuera de los supuestos o paradigmas establecidos a través de la historia, y esto lo hace un ensayista bastante interesante.
Su línea de pensamiento se ha catalogado en un antiautoritarismo radical, trata asuntos de la ética como explicación del ser activo y como autonomía propia, cuestiona la diferencia y cantidad de religiones, es opositor al nacionalismo, cinéfilo y mitómano ilustrado, crítico de la cultura y la política “Savater es además un autor prolífico, que se autodefine como un "filósofo de compañía", al estilo de los filosofos franceses, no como un filósofo académico y con mayúscula”. Es influido por Nietzsche, Cioran y Spinoza, entre otros y lo que más le gusta escribir es artículos periodísticos.
Leyendo acerca de la vida y obra de Savater me he topado con una frase que me parece interesante y creo que vale la pena señalar y es: “liberar la ética de los vínculos de la moral y establecerla como un evento abierto, con autonomía propia”, y la razón de mi interés radica en mi constante pregunta de la infancia: ¿Cuál es la diferencia entre ética y moral?, que por cierto nunca me fue respondida, a pesar de que muchos de mis maestros dicen tener mucho conocimiento sobre dicho tema.
Es en este momento entonces, cuando me intereso en leer este texto de Savater, donde influido por Friedrich Nietzsche sobre todo, afirma que la ética debe tener su propia personalidad, por así decirlo, o como lo dice el mismo Savater “autonomía propia”, hasta aquí llegó mi duda sobre esta pareja de palabras que casi siempre andan juntas pero no son iguales.
Conceptos como este, explicados de la forma que Savater lo hace, significan para mí una mina de conocimientos sin explotar, es decir, hasta ahora descubro que hay alguien que de manera simple es capaz de definir cualquier concepto y de proponer otros de cuales cuáles nunca antes se habían oído. Esto es quizá lo más importante en un escritor, tanto que, de esta manera, tienen la facilidad de volverse amigos de los lectores sin siquiera conocerlos.
Teniendo en cuenta lo anterior, atribuyo el éxito y la vigencia de Savater a su habilidad para escribir de forma clara y sencilla, con un evidente conocimiento de los temas pero sin caer en el leguaje exagerado y pomposo del que suelen ser víctimas otros escritores, además de esto, el hecho de tener como soportes a tan ilustrados filósofos, hace que su pensamiento sea creíble y auto sostenible después de un tiempo, pero siempre con la bases de quienes fueron sus maestros, por así decirlo. Uno escribe, con la esperanza de que alguien lea lo escrito, y en este caso, Savater logra experimentar la dicha de tener muchos lectores de sus maravillosas obras, quienes le dan la gracia de ser uno de los mejores a nivel mundial.
Si bien Savater escribe de la forma que ya he explicado antes, también hay que recalcar, y mucho, su idea de aborrecer la forma de escribir libros de ética de manera que estos parezcan libros de autoayuda o que digan paso por paso lo que hay que hacer, “Lo único que me parece ético es suscitar la necesidad de que las cosas hay que pensarlas desde unos baremos de humanidad, de racionalidad y de semejanza entre nosotros. Enseña más el maestro al educar su humanidad que al instruir cualquier otra cosa que enseñe” dice Savater en ¿De qué sirve la ética para los jóvenes?
Como un repaso de alguna de sus obras más interesantes, vale la pena detenernos un tiempo en su obra La tarea de héroe, elementos para una ética trágica (1982), que trata sobre una de las ramas de la Filosofía practica, donde se ha ubicado a la Ética, lo que significa que no solamente es un conocimiento más, sino un saber actúa, para llevarlo a la realización en la vida diaria, y habla sobre las únicas dos cosas que se pueden saber del yo, que son: No coincide ni puede coincidir con ninguna identidad, vive produciendo identidades en busca de una perfecta coincidencia que le sirva de identificación.
En este orden de ideas, Savater es uno de los escritores más profundos que existe, es decir, con más capacidad de ahondar en temas que aparentemente no tienen significados o algo sobre qué investigar, como el yo, una simple palabra de sólo dos letras, que en las manos Savater, resulta tener más significados que cualquier otra por grande que sea, más aun cuando todos la usamos y nadie se detiene a analizarla, y menos como lo hace él.
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