Seguro que antes, cuando apenas se empezaba a poner en práctica el derecho al voto, apenas cuando la ciudad se acostumbraba a hacerlo, y cuando las inmensas filas para sufragar se convertían en la más larga espera para que la gente comenzara a entender de qué se trababa, era un poco más compleja esta actividad.
Luego, cuando ya el país se había acostumbrado al hecho que había que elegir gobernantes cada cuatro años, senado y cámara de representantes, es de suponerse que el trabajo no sea tan arduo como al principio, cuando la gente no sabía a qué se enfrentaba. Esto supone un desarrollo en cuanto a la mentalidad de la sociedad, tanto de los que eligen, como de los candidatos, pero lamentablemente en Colombia parece no ser así.
Es muy común observar cada cuatro años como el país en época de elecciones se encuentra forrado no solo de publicidad política, sino de sobornos, votos comprados, negociaciones oscuras etcétera, que evidencian un retroceso en el sistema democrático colombiano.
Era Domingo y escrutadas 675 mesas de las 76.943 instaladas para Senado, el partido Conservador había conseguido 6.305 votos (23,96 por ciento), seguido del partido de 'La U' con 5,740 (21,81 por ciento) y el partido Liberal con 4.071 (15,47 por ciento). Estos son resultados que le iban dando una idea a los colombianos de la situación, hasta ese momento, sin embargo, no eran los resultados definitivos, no se había acabado el día y “en Medellín se dio la captura de una persona por fraude al sufragante y en Bogotá en nueve puntos se incautó material de propaganda política.
Por otra parte, las autoridades desactivaron nueve artefactos explosivos, capturaron a cuatro personas que al parecer pretendían cometer actos terroristas y fue hallada una caleta del Eln. El hecho más relevante ocurrió en el departamento del Cauca, donde tras combates entre la Fuerza Pública y guerrilleros de la Columna Móvil Jacobo Arenas de las Farc perdió la vida un suboficial del Ejército y resultaron heridos cinco soldados y tres policías. En Sipí, Chocó, fueron hurtados 235 tarjetones que fueron reemplazados y trasladados a los sitios de votación”.
Aunque el ministro de defensa, Gabriel Silva, señaló que esta ha sido la jornada de votación más tranquila en los últimos 30 años, es claro que aun existe gente que no entiende el verdadero significado de un día como este, en el que se supone que se elegirá un nuevo Congreso de la República, que durante cuatro años sea capaz de velar por los intereses de los colombianos y que se haya ganado la curul por democracia verdadera, no por votos comprados, urnas quemadas, tarjetones marcados antes de ser entregados a los votantes, que es lo que se puede ver desde siempre el día de votaciones.
Lo anterior supone un estancamiento del sistema democrático colombiano. Es evidente que con cada jornada que se vive cada cuatro años lo que sucede en el país es una repetición de lo que se vivió las veces anteriores, solo que se hacen delitos con mayor tecnología, por así decirlo, los bandidos están cada vez más acostumbrados a hacer de las suyas y por ende se les hace cada vez más fácil burlarse de la ley.
Es cierto que la fuerza pública colombiana cada día brega a acabar con la corrupción, pero en nuestro país es claro que estos intentos, por lo general, son fallidos cuando de política se trata. No solo los que se ven beneficiados por los que obtienen la curul, sino los mismos políticos, cada vez tienen más formas de violar la democracia y de ganar sin importar los medios, aprovechándose de la población que en ciertos casos ignora de lo que está siendo víctima cuando acepta vender su voto, cuando creen en la publicidad política engañosa y en una persona que piensa más en sus intereses que en los del pueblo.
Según El Tiempo.com, un estudio realizado para comparar el comportamiento terrorista en las jornadas electorales del 2006 y 2010, evidencia una evolución del 88 %. Mientras que en el 2006 se presentaron 51 acciones guerrilleras, que afectaron a 34 municipios y 14 departamentos el día de las elecciones, este año solo se dieron 6 que afectaron a 6 municipios y 4 departamentos, lo que supone un mayor control por parte de la fuerza pública colombiana, sin embargo la mentalidad sigue siendo la misma.
Piedad Córdoba denunció amenazas contra sus seguidores para que voten por otro candidato, hubo gente que todavía no se pone de acuerdo con el reloj y llegaron tarde a sufragar, hubo fallas presentadas en comicios y ha sido necesaria la petición, por parte de algunos políticos, de que haya mayor claridad en los escrutinios. Estas son algunas de las razones por las que pienso que, si una jornada electoral aportara a mejorar el sistema político en Colombia, estos hechos no se deberían presentar en el país, por ende, no sería capaz de decir que estamos involucionando, pero sí que estamos estancados en un sistema político cuyo motor es la corrupción.
Es evidente que no solo la corrupción es el problema en las elecciones, sino la logística utilizada para llevar a cabo dicha actividad. El diseño del tarjetón fue la principal causa de disgusto de los votantes, mientras que el del 2002 contenía miles de fotos, el de este año solo contenía números y logos que a pesar de ser idénticos a los de cada partido, fue muy difícil para la mayoría de la población, entender y votar acertadamente por el candidato que deseaban, y en las noticias de ayer muchas personas se quejaron de dicho asunto y aseguraron haber marcado en el tarjetón el número o partido equivocado.
Todo lo anterior apunta a que vivimos en un país estancado en cuanto a política se trata, donde el pan de cada día es políticos corruptos, cambio de un voto por una lámina de zinc y dos Domingos cada cuatro años en los que el país se revoluciona para elegir a los próximos políticos corruptos.
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Artículo bien escrito. Sí creo que es atinado hacer esta observación: Aunque el sistema político en general puede estar determinado por el régimen electoral y sus procedimientos, son dos cuestiones distintas. Los problemas de la organización electoral van por un lado. Los de la cultura política de los ciudadanos van por el otro. Ambos son interdependientes, claro está. Pero no son una misma cosa. El artículo está basado en hechos, en situaciones de la actualidad, del momento. Tiene un alto componente crítico.
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