martes, 13 de abril de 2010

Menos encuestas, mayor veracidad

Hacer encuestas es adelantar las elecciones, luego de aplicarlas, ¿para qué hacer toda la parafernalia de ese domingo de votaciones en el que el país gira en torno a ello si así nos ahorramos tantas cosas?

Pues resulta que en nuestro país, actualmente estamos viviendo una era a la que le encanta las encuestas, realizan una por cualquier cosa y en cualquier ocasión. Si bien es cierto esto, también lo es que, en algunas ocasiones, estas encuestas sirven para hacer comparaciones, esa sería su principal función si fueran creíbles y se aplicaran a un mayor porcentaje de la población en momentos claves.

Al aplicar una encuesta es cierto que no todos los colombianos participan y que encuestan solo a un porcentaje de la población y de esta forma no es posible afirmar cual seria el candidato que saldría electo en cualquier ocasión, sin embargo proporciona una idea de cómo se encuentra la situación electoral del país.

Entonces, si esta es la principal labor de las encuestas, tal parece que no la están cumpliendo a cabalidad, teniendo en cuenta que últimamente los resultados de las encuestas no son los que realmente deberían ser como sucedió con el caso del candidato a la presidencia Antanas Mockus.

Es imposible observar el comportamiento de la población colombiana encuestando solo a un pequeño porcentaje de esta, ya que el resto de personas, quizá sean los que decidan a la hora de votar o marquen la diferencia por el simple hecho de ser la mayoría.

Cabe preguntarse entonces, si los resultados de las encuestas no serán decisiones definitivas de la población, y si no vinculan a la gran mayoría de colombianos, ¿para qué sirven si ni siquiera forman el concepto real de la situación en el país? Ya la función de comparar junto a los resultados no sería valida porque se ha demostrado la diferencia entre las encuestas y los resultados a lo largo de los años.

Teniendo en cuenta la pregunta anterior podría inferir que, sabiendo que aplicar una encuesta no es tarea fácil, no se realiza sola y amerita costos, esto es solo un gasto innecesario de dinero, para dar a conocer una información que a ciencia cierta no se sabe para que sirve si cada quien vota por quien le plazca, no por los resultados brindados por las encuestas.

Prueba de todo lo anterior es la situación que se presenta cuando se aplican dos o más encuestas con una diferencia de tiempo muy pequeña: los resultados cambian imprevistamente, entonces, ¿vale la pena hacer, publicar, leer y confiar en una de ellas?, si al pasar unos días los resultados van a ser tan diferentes.

En lugar de hacer tantas, sería más útil aplicar una sola, en un momento crucial y a una mayor cantidad de personas, de esta manera los resultados serían más útiles y convincentes y no se perdería tanto tiempo.

1 comentario:

  1. Es un aporte interesante a la actual discusión sobre la pertinencia, la confiabilidad y la credibilidad de las encuestas, un tema que estábamos demorándonos para tratar los colombianos. Buen artículo. Sí sugiero una revisión en materia de puntuación.

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